«Mochomos» Hermosillo, Sonora.


Comenzamos nuestra visita al Restaurante-Bar “Mochomos” ubicado en Blvd. Morelos No. 647.

En primera instancia, un inconveniente ocurrió cuando un personal de cocina salió a sacar la basura con un guante puesto y fumando al mismo tiempo un cigarrillo. Minutos después, regresó al restaurante por el acceso de atrás dando el beneficio de la duda de si el personal habria lavado sus manos y cambiado de guante o no al entrar a la cocina, siendo esta una poca grata primera imagen de bienvenida.

Una vez dentro del  restaurante, fuimos inmediatamente atendidos y recibidos por la hostess del lugar, la cual fue muy amable y cordial en todo momento. La misma preguntó si teníamos reservación o si cuantas personas seríamos, por lo cual mencionamos que no teníamos reservación y que seríamos dos personas, amablemente nos guío al interior, pero le mencionamos que preferíamos el área de la terraza.

Una vez en la mesa, pasaron alrededor 30 minnutos para que se acercara alguien a preguntarnos si ya estábamos listos para ordenar nuestros platillos o nuestras bebidas, siendo ésta la primera vez que se nos acercó alguien del personal de servicio a la mesa ni el menú habiamos recibido y él mismo fue a traernos un menú. De la misma manera, notamos un poco de desorden debido a que nos tomaron la orden de bebidas y después llego otro mesero a tomarnos ya la orden sin haber visto el menú todavía. Pasado unos 5 minutos se acerca el gerente en turno con una personalidad calmada. El mismo nos da recomendaciones con respecto a los platillos que él generalmente recomienda dentro y fuera de la carta. Minutos después llega nuestra entrada y fue una grata sorpresa la calidad que se presenta en un solo platillo. A partir de estos inconvenientes, el servicio mejoró muchisimo.

Nuestro platillo de entrada fue la “Entrada Mochomos”, la cual es carne deshebrada frita con cebolla, este platillo fue muy bien descrito por el mesero, buena señal de que conocen bien su menú y lo que ofrecen al público. Dicha entrada está acompañada con guacamole, siendo deliciosa al principio, pero conforme se avanza consumiendo el platillo, se vuelve muy salado y se pierde la esencia de este.

20 minutos después de recibir nuestra entrada, recibimos nuestro platillo fuerte el cual fue un “Chamorro de Puerco en adobo”, el cual encontramos bien cocinado, abundante y el adobo resaltaba sin ser invasivo al paladar, pero con falto de personalidad y sazón. El segundo platillo fue uno que no estaba en el menú llamado “Filete Cimarrón”. El sabor de este era un tanto ácido y se sentía una saturación de sabores, especialmente con las alcaparras las cuales mataban un excelente corte de carne cocinado a término perfecto. Ambos de estos platillos llegaron en tiempo y formar y sobre todo con una muy buena presentación enamorando la vista y abriendo el apetito. Por otra parte, ambos platillos carecían de personalidad.

El filete fue un platillo controversial ya que jugó un poco con nuestros paladares. También nos gustaría probarlo de nuevo para ver la mejora o el contraste de los sabores con el paso del tiempo. De la misma manera, no descartamos el intentar cosas nuevas habiendo sido un gusto probar el filete por más que no fuera de nuestro agrado, siendo refrescante visitar un restaurante que está listo para innovar y tomar riesgos, siendo la atención del Gerente Marcos extraordinaria tanto para nosotros como a los demás comensales, siempre pendiente de lo que se ofreciera a los comensales.

 

Gracias por su atención y será un placer seguir visitándolos.

 

 

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