La Cata


por : Oscar Olvera
CHEF/SOMMELIER 

Para conocer bien un vino pues es necesario catarlo. Pero la cata no solo la vamos a hacer para darnos cuenta de que un vino es rico o con que platillos lo vamos a acompañar. La cata también la vamos a hacer para conocer el estado de salud del vino. Mediante la vista, el olfato y el gusto, nos vamos a dar cuenta si el vino está bien para beberlo o tiene algún defecto.

Vamos a empezar con la vista. En este primer paso vamos a observar los colores que tiene el vino y así diferenciar entre un vino joven y un vino de edad o con buena crianza. Los colores del vino van a ser vivos y llamativos para vinos jóvenes o bien, maduros y serios para vinos con edad.

Después vamos a inclinar un poco nuestra copa para observar mejor los colores. Siempre vamos a notar un color intenso y concentrado al centro y difuminado a los lados, que es como si se formara un aro.

En este paso también vamos a observar la brillantez del vino y qué tanta intensidad de color tiene. Así con la copa inclinada veremos qué tan brillante es el vino y para poder ver la intensidad de color podemos girar lentamente el vino sobre la copa y notar qué tanto el vino la va a pintar. Claro que solo los tintos van a pintar la copa.

Hay un paso que no se debe hacer, y es el observar las lágrimas o piernas del vino. Se ha avanzado tanto en vinicultura que se han dado cuenta que el cuerpo del vino NO se ve en la copa, si no lo vamos a sentir en la boca. El cuerpo del vino lo vamos a definir como el conjunto de sensaciones que nos va a dejar el vino en la boca y la nariz, combinado con la densidad que sintamos en la boca.

Después de observar el vino, vamos a pasar al olfato. En este paso, primero vamos a oler el vino con la copa quieta  para después mover la copa en círculos para oxigenarlo y sacar más aromas. En el olfato vamos a identificar que tan potente es el vino de aroma y que tantos aromas podemos encontrar. Podremos identificar también su calidad y carácter. Con el olfato podremos distinguir un defecto que comúnmente llegan a tener los vinos, que es que esté acorchado. Este defecto lo vamos a identificar si el vino nos huele muy fuerte a humedad, como un trapo que no se ha secado en dos semanas o una casa vieja cerrada por mucho tiempo.

Por último está el gusto. Antes de comenzar a medir la potencia del vino y encontrar sabores, hay que limpiar el paladar y equilibrar la acidez del vino con nuestra boca con un pequeño sorbo de vino. Este primer sorbo siempre va a estar muy ácido, amargo o metálico. En el segundo sorbo notaremos la temperatura del vino y sentir su cuerpo, qué tan denso es el vino en la boca, que tantos sabores podemos encontrar y qué tanto tiempo nos dura el vino en la boca. También en el gusto podemos sentir la textura del vino y compararlo con telas. Si es satinado, rugoso o aterciopelado y la sensación estará en la lengua y el paladar.

SOMMELIER CLAUDIA JUAREZ TREVIÑO

Con estos sencillos pasos ustedes podrán conocer mejor un vino y saberlo apreciar.

Sería interesante que cataran un vino con amigos o familia y hacer una comparación de sensaciones.

Gracias por la atención.

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